12 de octubre de 2025.
Menudo amanecer de alucine tuvimos ese día con el sol asomándose entre las montañas y creando un camino dorado sobre el agua cristalina. Tan bonito y mágico como lo fueron las auroras boreales la noche anterior.
Ese día fuimos a Nusfjord y en la carretera, donde está «El muro» —son unas montañas enormes— nos hicimos un montón de fotos. Y menudo descojone. El otro día Iris y yo comentábamos lo felices que fuimos y esas fotos son un fiel reflejo de lo que sentíamos en ese momento, porque en ellas aparecemos tronchándonos de risa mientras intentábamos saltar al mismo tiempo. ❤️
Y allí, en ese pueblo, recordé que, si subías un poquito más, hasta donde el río terminaba en cascada, y luego bordeabas la cabaña pintada de verde clarito, te encontrabas con el lago verde que aparece en Todos los arcoíris a tu lado—no es que el agua sea verde, es que está lleno de hierba; como el arroz en verano, pues más o menos—. Así que les pedí a Nico y a Pau ir hasta allí. Y mira que son majos, porque, aunque pensaban que era un camino privado, terminaron cediendo.
Y no solo vimos el lago verde, que en octubre ya no es verde porque se pinta con los colores del otoño, sino que descubrimos que, de privado, nada, así que seguimos subiendo hasta llegar al lago del medio. Y menudo espectáculo flipante porque, antes de llegar, vas encontrándote con lagos, ríos y senderos de cuento.
Y si el camino es bonito, ni te cuento ya cómo es ese lugar, lleno de ríos y de cascadas, con el lago en el centro… las montañas puntiagudas rodeándonos y los colores otoñales estallándonos en la cara, porque allí los colores te estallan, como si brillaran más de la cuenta: el amarillo, el naranja, el verde, el marrón, el rojo…
¿Cómo voy a poder superar este viaje si solo con recordarlo ya tengo los ojos anegados de lágrimas? Pues eso, que no hay forma. Y ahora voy y me pongo con este diario. Masoca, no, lo de después.
Luego fuimos a la playa de Ramberg, que es otro alucine, con ese camino hecho con tablas, bordeado de hierba, las montañas de fondo, la arena blanca e infinita, tan solitaria… tan espectacular como lo son allí todas las playas, porque no verás ninguna que no te guste. Imposible. En las islas, el mar y la montaña están juntos, como si fueran pareja. Supongo que por eso me gustan tanto, porque no tienes que elegir y encima nunca hay nadie, que eso me gusta todavía más.
En Hamnøy os mostré la portada del segundo libro de la saga Noruega. Llevaba días queriendo enseñárosla, pero nunca encontraba el momento adecuado; además, no estaba validada y me daba un poco de reparo, pero, estando allí, pensé «¿Qué más da?». Y lo hice. Y os encantó. 🥰
Hamnøy es taaan pequeño que aquí, en Valencia, lo consideraríamos aldea y puede que ni eso. 🤣
En Reine me zampé una hamburguesa de pescado que estaba para morir de buena; en realidad, la comida está riquísima en todas las islas, no importa lo que te pidas. Si es que no le encuentro ni una sola pega a nada 😂😂😂. Porque mira que es bonito todo: los pueblos, las playas, las rutas de montaña, la luz que lo baña todo, tan luminosa. No hay nada que veas y digas «Bueno… tampoco es para tanto»; al contrario, porque te vas a quedar con la boca abierto todo el rato. Sobre todo si lo ves con sol.
Dicen en las islas que, si no te gusta el tiempo que está haciendo, solo tienes que esperar cinco minutos… y es verdad, porque puede estar nublado, luego salir el sol, luego llover —pero en plan bestia, nada de tonterías—, salir el arcoíris, volver a salir el sol, en el mejor de los casos, o empezar a descargar de nuevo, en el peor de ellos. Por eso tienes que ir con ropa impermeable y olvidarte del paraguas.
Luego visitamos Å, el pueblo que ostenta el honor de tener el nombre más corto del mundo. Allí hicimos una pequeña caminata hasta llegar al final del archipiélago, donde me hubiera quedado horas. Pau nos contó que una vez hizo tanto viento que un par de casas salieron volando, de una pieza, con los inquilinos dentro; como en El mago de Oz, pues algo así. Me muero si me llega a pasar eso, y ellos no murieron de milagro. Poquita broma.
La primera vez que fui a las Lofoten hubo una playa que me obsesionó muchísimo y que aparece en la novela Todos los arcoíris a tu lado: Skagsanden. Allí llegamos casi de noche, estaba nublado y la vi pintada en tonos blancos, grises y negros: el blanco de la espuma del mar y de esa luz que se intuía en el horizonte; el negro de la montaña, y el gris de la arena mojada y de las nubes. Recuerdo la sensación de querer detener el tiempo, de alargarlo de alguna forma… Miraba de reojo hacia donde estaban ellos y sentía que se me escurría entre las manos, porque, en esa playa, también me hubiera quedado horas, a pesar de las horas.
Y de regreso a casa… «¡BAJAD DE LA FURGO!».
¡¡¡¡Amigas!!!! ¡Que teníamos las auroras delante y sin tener que ir a buscarlas! ¿Podemos llorar juntas? ¡Qué bonitas! ¡Qué espectaculares! ¡Qué brutales! ¡Y qué mala idea está siendo recordarlo! ¿Dónde está el botón para retroceder en el tiempo? 🥹
Las fotos de ese día….⬇️
El amanecer…tan dorado, luminoso y precioso.😍

En el muro, con mi amiga Iris. ❤️
Miro estas fotos y nos veo en otro camino: el de la vida. Caminando juntas, dándonos la mano; apoyándonos; llorando y riendo. Quiero que sepas que te quiero muchísimo y que me siento muy afortunada de ser tu amiga.


Con Paula y Cris. Y qué bonitas son las dos. 😍

Imposible sacar todas las caras 🤣. Me parto viendo esta foto. 😂

Era mi sueño y no lo sabía….😍

En Nusfjord, en una cafetería que parecía una casita. Allá donde iba, me pedía un rollito, como si estuviera haciendo la cata del rollito: gana el de Loki. 🤤
Es ver esta foto y sonreír. 😄

Justo aquí, detrás de lo que puedes ver, está la cabaña verde de la que os hablo más arriba. Y, si la bordeas, pues te encuentras con la maravilla que vimos. 😍


El camino estaba encharcado, porque hay agua por todas partes….



Si alguna vez regreso, volveré a este lugar. Al lago del medio. 🥹


El móvil de Lucía iba bien de saturación 😂 y, por fin, conseguí una foto con los colores de las islas. 🥹
Aquí perdí un guante y este gorro es de Isa, porque el mío lo olvidé en casa (casa, que no hotel). Y qué bonito es sentir que estás en casa y en familia. 🥹😍

Con Mila y Ángeles me reí tanto….🤣

Y luego fuimos a la playa de Ramberg. Este día fue muy especial porque, además, no nos llovió. Y no es lo mismo verlo con sol que hacerlo con lluvia; vamos, que ni se le parece.

Mis chicas de oro: Katia, Laura y MªCarmen. ⬇️😍

Luego pasamos por Hamnøy, donde os mostré la portada de la nueva novela. 🥰


Y de ahí fuimos a Reine, donde comimos.

Menuda hamburguesa de pescado me zampé. Yo no sé lo que llevaban las patatas, pero estaban buenísimas.🤤

Una de las ventanas….No le falta detalle. 😍

Reine es tan bonito….😍

Å.El final de las islas. 🥹


Me hubiera quedado horas aquí….😍
Me parece tan injusto no ser noruega…. 🤣

¡Pau, date la vuelta!

Teníamos tantas cosas por ver… y anochecía, y qué pena. De haber podido, habría pegado el sol al cielo, en el punto más alto, para verlo todo bajo esa luz dorada y preciosa.
Skagsanden beach. Esta playa es tan especial para mí y para mis chicos: Emma y Aksel. Aquí es donde Emma descubre que Amarok es el perro de Aksel. 😍
«—Creo que tu dueña viene a buscarte — le digo cuando la veo dirigirse hacia nosotros, cargada con la tabla—. Por fin voy a conocerla; solo espero que no le haya molestado que esta mañana haya compartido mi desayuno contigo — le indico levantándome y viendo cómo el animal corre hacia ella… «Solo que no es ella, sino él», me percato quedándome sin habla cuando reconozco sus rasgos…..» 😍


Y muy cerquita de esa playa está Flakstad Kirke. ⬇️

Y de repente….¡Bajad de la furgo!

Y crecía y crecía y abría sus brazos al cielo….🥹🥹🥹


¿Estoy llorando mientras subo estas fotos? Sí. 😭
El viaje de mi vida. 😍
Hasta aquí el día doy. Como siempre, os comparto la web de Fiordo Polar, por si queréis echarle un vistazo. Mis chicos son los mejores. 💚
