El otro día en la piscina perdí tanto la cabeza que…

—El otro día en la piscina perdí tanto la cabeza que, si no llega a ser por tu padre, te hubiera f()llado allí mismo —declara con la mirada y la voz ardiendo.—¿Y entonces? ¿A qué estás esperando? Hazlo, Víctor —le pido sintiendo cómo oleadas de fuego recorren mi columna vertebral, y me obligo a mantener […]